El azar y la gestualidad han estado muy presentes en la creación visual desde el siglo XIX. Victor Hugo en Francia o Eugenio de Lucas en España experimentaron con las tintas y las acuarelas para realizar obras en las que la gestualidad y la abstracción adquirían un papel protagonista. Sin duda, fue a partir del automatismo psíquico desarrollado por André Breton y los surrealistas cuando los artistas incorporaron estos procedimientos a sus procesos de trabajo.
María Cristina Gómez también los incorpora en la serie Transferencias lumínicas, en la que entiende la creación como una experiencia, como el registro de unas visiones en las que el azar y la gestualidad permiten concebir el arte como una experiencia perceptiva.


Su fascinación por la luz la llevó, durante sus navegaciones, a registrar sus impresiones luminosas, entendidas como acontecimientos perceptivos en los que la intuición y las asociaciones involuntarias preceden al control racional. La traducción de una energía inicial, física o imaginada, desencadena el gesto espontáneo, que deviene una cartografía de impulsos.
En sus dibujos, las líneas parecen desplazarse por la superficie sin obedecer a una estructura geométrica estable: se cruzan, se enredan y se transforman, pero nunca se interrumpen, como si el recorrido continuara más allá del soporte. Podemos asociarlas a la actividad neuronal, no tanto como una representación anatómica literal, sino como una analogía visual de los procesos de conexión, transmisión y activación; una metáfora de la actividad eléctrica y química que hace posible la percepción.


La obra se convierte así en el registro de una percepción, en un espacio de transferencia entre energía y materia, entre impulso y huella, entre experiencia luminosa y construcción mental de la imagen. Se configura como una inscripción material del pensamiento en movimiento, un proceso que continúa en el ojo y en el cerebro del espectador. Cada persona reconstruye las conexiones de manera diferente y, al hacerlo, vuelve a activar la pieza.
María Cristina Gómez García es arquitecta y artista visual, formada en Arquitectura y Urbanismo en Valencia y Barcelona. Tras ocho años de trayectoria profesional en Copenhague, donde trabajó en estudios internacionales como KHR, PLOT (Julian de Smedt y Bjarke Ingels ), fundó su propio estudio en Barcelona en 2002. Paralelamente, desarrolla una práctica artística multidisciplinar que abarca la pintura, el dibujo, la acuarela y la cerámica, explorando las relaciones entre luz, espacio, geometría, movimiento y materia mediante la experimentación, la intuición y la gestualidad. Fue finalista de los Premios ArtsFAD 2018 con Cuaderno de bitácora y actualmente preside A-FAD, contribuyendo a la promoción del arte y la artesanía contemporáneos.c.

