Vanessa Pey

27/11 a las 19:00 h Proyección de video de Vanessa Pey 

Mediante atmósferas que dialogan con el sueño, la memoria y el subconsciente, sus imágenes oscilan entre fragilidad e intensidad, evocando estados liminares, pulsiones internas, tensiones queer y contradicciones identitarias. Articula climas existenciales que giran en torno a nebulosos conflictos identitarios que atraviesan una variedad de cuerpos y objetos sujetos a violencia, opresión, represión y olvido. En este universo, los binarismos de género se diluyen y emergen subjetividades híbridas que habitan un terreno intermedio entre lo reconocible y lo inquietante.

En este marco, la identidad se concibe como un organismo en constante construcción y reformulación: una materia que se modela, se contamina y se reescribe. Cada pieza se convierte en un espacio de transición donde los cuerpos atraviesan estados, mutan y revelan fracturas y zonas intermedias en las que lo familiar y lo extraño cohabitan. Las imágenes funcionan como rituales de metamorfosis, y el cuerpo se convierte en territorio de tránsito, fisura y reapropiación. Los personajes —a menudo en medio de la agitación, la angustia, la rabia o la desorientación— pierden el anclaje a un espacio delimitado y obligan a cuestionarse los propios estados identitarios.

El videoarte de Pey actúa como un laboratorio donde los cuerpos se construyen y se deshacen, y donde las capas identitarias se acumulan, se desprenden o se reconfiguran ante la cámara. En este universo de transformaciones, dispositivos como máscaras, pieles artificiales o superficies intervienen como agentes que influyen en la formación del yo, mostrando una genealogía de cosas y cuerpos que comparten grietas, tanto literales como metafóricas.

La cámara, lejos de ser un simple instrumento, se convierte en un dispositivo de poder que observa, modela, desea y transforma. Su mirada, cargada de voyeurismo, combina el ojo de la artista que quiere poseer al otro con el de la máquina que actúa como una extensión autónoma de sí misma. El acto de ser grabado se convierte en un espacio de exposición y vulnerabilidad, donde la violencia simbólica es sutil pero persistente.

Como resultado, las imágenes operan como umbrales: espacios donde la identidad permanece abierta y oscilante. Se despliega una coreografía de tensiones que muestra cómo las identidades se construyen y se descomponen bajo fuerzas internas y externas. El videoarte de Vanessa Pey no solo explora los procesos de construcción y transformación identitaria, sino también la influencia —y el poder— de los dispositivos que registran el cuerpo: mecanismos capaces de observar, afectar y, en última instancia, llegar a poseer los cuerpos que filman.