Mendia Echeverria

890 km a Volary

Entre el territorio y el paisaje: la colección reúne proyectos de artistas, arquitectos y pensadores que exploran el espacio como una construcción histórica, política y cultural. Parte de la idea de que, el territorio no es una realidad neutra, sino el resultado de relaciones de poder, procesos económicos, conflictos sociales y transformaciones materiales. Desde esta perspectiva, el paisaje no se entiende como un escenario, sino como un archivo: un lugar donde quedan inscritas las decisiones económicas, los conflictos políticos, las formas de habitar y las relaciones de poder.

La memoria es generacional y necesita ser transmitida para no desaparecer. 890 km a Volary propone recorrer un territorio marcado por la guerra y el silencio, siguiendo las huellas de las mujeres que lo atravesaron. A través de una cartografía fotográfica documental y paisajística, el proyecto propone descolonizar la mirada sobre la naturaleza, alejándola de su concepción como escenario pasivo o decorativo para reconocerla como agente activo de la memoria, capaz de ocultar, conservar y transformar las huellas del pasado.

La experiencia de las mujeres durante la guerra constituye un eje fundamental del proyecto. Su participación no se limita a la condición de víctimas, sino que comprende múltiples formas de acción, supervivencia, cuidado, resistencia y transmisión de la memoria. Recuperar sus recorridos y experiencias permite ampliar las narrativas históricas de la guerra, tradicionalmente construidas desde una perspectiva centrada en los acontecimientos militares y en las figuras masculinas, para atender también a quienes sostuvieron la vida en contextos de violencia, desplazamiento y muerte.

Este trabajo continúa una línea de investigación en torno a la fotografía como medio de archivo y reflexión sobre la memoria y el territorio. Las imágenes se convierten en una forma de narrar la historia desde el presente y de activar los espacios como lugares de contemplación y testimonio. Se propone así una lectura del paisaje que va más allá de lo visible, entendiendo que cada rincón puede contener la resonancia de lo vivido.

Caminar y fotografiar se convierten, de este modo, en actos de recuperación y resistencia. Las imágenes funcionan como fragmentos de un archivo físico y emocional que conecta pasado y presente, reivindica la experiencia de las mujeres y explora el paisaje como un espacio vivo de memoria, capaz de conservar, transformar y transmitir las huellas de la historia

Mendia Echeverria desde una práctica fotográfica que combina investigación, archivo y exploración poética, su trabajo se adentra en la tensión entre lo que se preserva y lo que se pierde, entre lo que permanece en el territorio y lo que se transforma en memoria. En este sentido, sus proyectos no se limitan a registrar lo visible, sino que buscan revelar las capas simbólicas, históricas y políticas que atraviesan los espacios y los objetos.

Su interés por la relación entre naturaleza, poder y representación se ha traducido en proyectos que examinan cómo las instituciones —museos, jardines botánicos, colecciones científicas— y los paisajes construidos actúan como escenarios de memoria fragmentada. La fotografía se convierte así en un dispositivo crítico que cuestiona jerarquías, relatos coloniales y mecanismos de control, proponiendo nuevas formas de imaginar lo común y de habitar la memoria.